Respira, relájate y enfócate para no fallar.

En términos de entrenamiento mental y con base en las investigaciones de Greg Wood, psicólogo de la Universidad de Exeter (Gran Bretaña), se dice que la mejor manera de anotar un penal es ignorar los estímulos externos al cobro (desde mi punto de vista, no solo el portero, sino el público, cámaras, ruido ambiente, etc.).

Estamos naturalmente condicionados para centrarnos en cosas de nuestro entorno que encontramos amenazantes…en cambios deberíamos mirar sólo hacía donde vamos a patear la pelota [e ignorar lo demás]” Wood.

Así mismo, Mark William, Doctor en Ciencias del Deporte de la Universidad John Moores de Inglaterra, asegura que debido a la ansiedad, el cerebro de los pateadores se bloquea y pierde claridad sobre lo aprendido durante años de entrenamiento. El futbolista entonces no patea el penal con su mente inconsciente/competente sino con su consciente/competente. Es decir, es relativamente como si estuviera cobrando un penal por primera vez”.

Esta semana y con apoyo de jugadoras (juveniles y mayores) del equipo representativo de fútbol del Tec de Monterrey Campus Querétaro, quisimos poner a prueba los señalamientos anteriores y estos fueron los resultados:

Inicialmente y sin abundar en indicaciones o explicaciones, solicitamos a 10 jugadoras que cobraran un tiro penal con el pretexto de disputar un torneo para ver quién era la mejor desde el manchón penal.

En la primera ronda y en donde el único elemento extraño en su ambiente normal de entrenamiento era un servidor y su celular grabando, de diez tiros se metieron únicamente tres (30%).

Posteriormente y una vez más sin dar más instrucciones que el todas las jugadoras debían repetir el penal pero que ahora quien lo fallará quedaría fuera de la competencia y colocando una cámara (en un tripe y a un costado de la portería) perfectamente visible para ellas, el porcentaje de goles se elevó al 50% (5 anotadoras).

En este sentido tal parece que la propia cámara no fue suficiente para desviar la atención de las jugadoras y generarles ansiedad (aunque el porcentaje de efectividad aún podría ser considerado medio/bajo). De hecho y en una breve plática de retroalimentación, solo una jugadora confesó que el dispositivo de grabación le había parecido incómodo.

Sin embargo y al pasar a la tercera ronda, se les pidió que justo antes de su cobro, ellas deberían ejecutar 5 brincos con las rodillas al pecho; esto con la intención de simular algunos de los efectos fisiológicos comunes a la ansiedad: un ritmo cardiaco acelerado, una respiración abrupta y mayor tensión muscular.

En este sentido, llama la atención que en esta ronda el porcentaje fue hacía abajo y quedó en un 40% (de 5 tiros solo se anotaron 2).

Posteriormente y con solo dos jugadoras vivas en el torneo de penales, ahora se les pidió que antes de patear hicieran un sprint hacía la mitad de la cancha, rodearan la media luna y regresan, así como se les solicitó al resto de sus compañeras que molestarán verbalmente a las tiradoras (ehhhhhhhhhhh) justo antes de su cobro mientras que nosotros hicimos un paso para atrás el balón (es importante mencionar que estábamos en una cancha de fútbol 7)

El resultado de esta cuarta ronda fue un penal anotado y uno fallado (50%). Es decir que de 4 cuatro tiros desde el manchón penal, solo una de las futbolistas logró acertar en todos a pesar de los diferentes estímulos distractores que buscaban provocar ansiedad, incomodidad y presión.

No obstante y para corroborar esta tendencia, después de una breve plática con las jugadoras en donde se les explicó cuál era el objetivo de grabarlas, de molestarlas con estímulos auditivos, así como de pedirles que ejecutaran algún esfuerzo físico de alta intensidad antes de golpear el balón, se decidió repetir el ejercicio.

En el segundo intento, la primera ronda conservaba la cámara como agente distractor así como la regla de que quién fallará quedaba eliminada de la competencia (agente de presión). En esta fase, la gran mayoría de las jugadoras erraron el cobro y solo 3 se ganaron la oportunidad de patear de nuevo.

En la ronda dos y donde solo se agregó la presión auditiva, se presentó el mejor porcentaje del ejercicio y el primero por arriba del 60%: 3 de 3.

Sin embargo y en la ronda 3 (donde aparecieron de nuevo los brincos al pecho), el nivel de eficacia para tirar no se pudo mantener y disminuyó al 66.6% (2 de 3).

En este punto, vale la pena mencionar jugadoras pidieron poder intentar distraer a la jugadora también visualmente; a lo que se accedió y se tradujo en bailes y ruido a un costado (4 metros) de donde sus compañeras dispararían.

Es así que llegamos de nuevo a la ronda 4 (con las mismas dos jugadoras que disputaron la final de la primera oportunidad) con un mayor número e intensidad de estímulos externos. La primera tiradora, la única que había anotado todos sus cobros hasta el momento (7), falló enviando su balón justo a la posición de la portera. Con lo anterior, la tiradora número 9, quien había disputado la final en la primera oportunidad y quien tenía el segundo mejor porcentaje efectividad (71.42%), solo debía meter el gol para ganar la prueba.

Al final y ante la creciente presión de sus compañeras, la cámara, la carga física, un paso más de distancia hacía y la presión de ejecutar un tiro definitivo, la futbolista (y al igual que su anterior compañera) terminó, curiosamente o no tanto, por mandar la bola justo al centro del marco facilitando así el trabajo de la arquera; quien ganó el segundo intento por las reglas que se establecieron desde un inicio.

Conclusiones

En cuanto a la primera premisa, no es concluyente que la cámara por si misma logrará jalar la atención de las jugadoras. Sin embargo, cuando a esta le sumamos el ruido ambiental y sobre todo la carga física que busca simular ciertas reacciones fisiológicas del cuerpo ante la presión, el estrés y los nervios, tal parece que la capacidad de las futbolistas para enfocarse únicamente en su objetivo se veía comprometida.

De igual forma y ante la segunda inferencia que se tomó para diseñar este ejercicio, lo que más llama la atención es que solo en dos rondas el porcentaje de efectividad supero el 50% (66.6 y 100), así como que de 4 tiros que se patearon en la instancia final, 3 se enviaron al centro.

Es por eso y finalmente que creo que vale la pena reflexionar sobre la importancia de dotar a los deportistas de herramientas que les permitan contrarrestar los efectos de la presión así como los distractores naturales que hay en un campo deportivo.

En este sentido, la respiración consciente para ser la opción ideal. Y es que cuando nos relajamos, el pulso se vuelve más lento y la presión sanguínea disminuye. La respiración es más profunda. El cerebro deja de emitir ondas beta, las que corresponden al estado de vigilia y alerta, y comienza a emitir ondas alfa, que indican distención. Parte del flujo sanguíneo que irrigaba los músculos se dirige al cerebro y a la piel, produciendo una sensación de calor y serenidad mental. La tensión de los músculos disminuye y nos sentimos tranquilos…Una herramienta eficaz para combatir la angustia es la respiración consciente, una técnica de meditación orientada a interrumpir el círculo vicioso del estrés…La respiración consciente consiste simplemente en prestar atención y llevar voluntariamente el aire hacia el abdomen. Si nos concentramos en la manera de respirar, nuestra atención se dirigirá inmediatamente al aquí y ahora, y nuestra mente se aquietará” Fredy Kofman.

José Manuel Guevara S.

Twitter: jmguevaras

Facebook: JMental Training

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