Maestros de la respiración, Maestros de nuestra mente.

El pasado fin de semana veía la película “American Sniper” y una escena inmediatamente me llamó la atención.

El protagonista entrenaba tiro a larga distancia cuando su superior dice:

Sientan la respiración, sientan cada célula en sus cuerpos. Este es nuestro ritual. Si nos volvemos maestros de la respiración nos volvemos maestros de nuestra mente. Apretar el gatillo se convertirá en un esfuerzo inconsciente. Estarán al tanto, pero no dirigiéndolo. Ahí encontraran la pausa y el espacio entre los latidos del corazón”.

Al escuchar estas palabras inmediatamente hice una conexión a lo que, por ejemplo, un golfista puede llegar a enfrentar al tener que realizar un tiro crítico y de alta presión. En este sentido, el consejo dado por el instructor de tiro es verdaderamente adecuado (claro que es lamentable el fin para el que los soldados estadounidenses entrenaban en la película). Y es que cuando nos relajamos, el pulso se vuelve más lento y la presión sanguínea disminuye. La respiración es más profunda. El cerebro deja de emitir ondas beta, las que corresponden al estado de vigilia y alerta, y comienza a emitir ondas alfa, que indican distención. Parte del flujo sanguíneo que irrigaba los músculos se dirige al cerebro y a la piel, produciendo una sensación de calor y serenidad mental. La tensión de los músculos disminuye y nos sentimos tranquilos…Una herramienta eficaz para combatir la angustia es la respiración consciente, una técnica de meditación orientada a interrumpir el círculo vicioso del estrés…La respiración consciente consiste simplemente en prestar atención y llevar voluntariamente el aire hacia el abdomen. Si nos concentramos en la manera de respirar, nuestra atención se dirigirá inmediatamente al aquí y ahora, y nuestra mente se aquietará” Fredy Kofman.

Así que ya lo sabes, en la respiración todos tenemos a una gran aliada para regular mejor nuestras emociones y para enfocarnos en lo que verdaderamente importa: el presente. Claro que a veces por la poca familiaridad que tenemos con esta (conscientemente), la agitación mental y/o las emociones a flor de piel, se nos olvida o simplemente no podemos (aún no tenemos el músculo mental para hacerlo) mantener nuestra atención en la inhalación y la exhalación. Sin embargo, lo anterior es completamente normal y tiene una solución “sencilla”: hay que empezar a entrenar la mente.

José Manuel Guevara S.

Twitter: jmguevaras

Facebook: JMental Training

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