Antes de empezar a competir el próximo año reflexiona sobre tus emociones en este 2014.

Texto Publicado en la Revista Sporting Querétaro.

160912_620En estos días va parando toda la actividad deportiva y entramos entonces a un periodo de descanso (fundamental para cualquier atleta, a cualquier nivel). Sin embargo, quizá tú ya estés pensado en el 2015, pero antes de establecer los propósitos (objetivos y metas) para los siguientes 356 días, te invito a reflexionar sobre tus emociones alrededor de tus experiencias deportivas en este año que está por consumirse con un sencillo ejercicio:

En un espacio tranquilo y en silencio, recuerda tus competencias y entrenamientos, y pregúntate:

  • ¿Cuál fue el momento más satisfactorio?, ¿Qué fue lo que más te gustó de éste (resultado, rendimiento o los dos), ¿Recuerdas cómo era tu actitud y comportamiento en esa competencia o entrenamiento?, ¿Cómo te sentiste hacía ti mismo?, ¿Qué emociones relacionas a aquel día?,
  • Por otro lado, ¿Cuál fue el momento más amargo?, ¿Qué no te gusto de este (resultado, rendimiento o los dos), ¿Recuerda cómo era tu actitud y comportamiento en esa competencia o entrenamiento?, ¿Cómo te sentiste hacía ti mismo?, ¿Qué emociones relacionas a aquel día?,
  • A continuación, reflexiona como en su momento y alrededor de estas experiencias quizá tu pensaste que en aquellos días todo era absolutamente positivo (soy el mejor, tengo talento, soy un ganador, estoy feliz, etc.) o absolutamente negativo (soy el peor, no sirvo para esto, soy un fracaso, me siento devastado, etc.).
  • Por último, date cuenta cómo todas aquellas emociones que fueron placenteras o aflictivas, no permanecieron en tu sistema y que seguramente tu análisis sobre estas experiencias ahora es muy diferente. Y es que ante el velo de las emociones, los atletas solemos creer que nuestras impresiones y pensamientos son objetivos cuando en realidad nuestra perspectiva está influenciada por una carga emocional. Es por eso que los deportistas debemos aprender que las emociones son tan naturales como el clima. Y aunque a veces un día pueda estar muy nublado (algo que quizá no nos guste), debemos aceptarlo entendiendo que en ese momento no hay nada que podamos hacer por cambiarlo, pero también sabiendo que esas nubes eventualmente pasarán.
  • El mismo orden de ideas, quizá el próximo día sea soleado y agradable. Pero de igual forma, y si no queremos frustrarnos, debemos estar conscientes de que esas condiciones son momentáneas y, disfrutarlas, sí, pero bajo esa visión.

Finalmente y entendiendo que el próximo año seguramente también estará lleno de momentos dulces y amargos, preguntante cómo deberías intentar reaccionar y comportarte ante estas situaciones (especialmente hacia las difíciles) en pos de tu bienestar mental y emocional.

Podemos estar seguros de que la mayor esperanza para mantener el equilibro ante cualquier situación recae en nosotros mismos”. Francis J. Braceland,

José Manuel Guevara S.

Twitter: jmguevaras

Facebook: JMental Training

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