La efímera satisfacción de un resultado

Es importante entender de dónde venimos y cómo nos criaron. Mi padre creía que el tenis era la forma más rápida de lograr ‘el sueño americano’. Siempre me presentaba como ‘el futuro número uno del tenis en el mundo’. Cuando me llamaron para decirme que, realmente, había llegado a ese puesto en el ATP, creí que se sentiría como haber conquistado el mundo, que por fin tendría una conexión con ese deporte que pasé mi vida odiando. Pero no fue así. No sentí nada.” Andre Agassi, Open

Después de intentarlo una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez, el gran villano de Metrociudad logró vencer a su némesis Metroman.

Entonces, el júbilo no se hizo esperar en Megamente y en su fiel secuaz; al ritmo de “Highway to hell” llegaron al ayuntamiento de la ciudad, proclamaron su victoria y dejaron en claro que ahora ellos eran los amos y dueños de la ciudad.

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Así, los días siguientes fueron de gozo total y placer; robaron todos los bancos, vandalizaron todos los museos y jugaron por toda Metrociudad sin importar las destrucciones que provocaban a su paso.

No obstante, en poco tiempo toda esa felicidad y alegría por su victoria se transformó en tristeza, insatisfacción y hasta sufrimiento. Y es que después de tantos años de anhelar vencer a Metroman, Megamente por fin conoció la impermanencia que caracteriza a todos los resultados.

Pero la verdad es que al igual que este villano, muchas veces los deportistas asumimos que cuando por fin logremos ese gran sueño (ser los número uno, ganar determinada competencia, volvernos profesionales, ser importantes, ricos o famosos, etc., etc.), lograremos ser felices y dejar de sufrir por todo lo que rodea a cada una de las disciplinas deportivas (lesiones, fracasos, derrotas, regaños, esfuerzo, etc.).

Sin embargo, si observamos atentamente cualquier otro logro con el que antes soñábamos, muy probablemente nos daremos cuenta que ese sentimiento de meloncólico ya lo hemos sentido anteriormente.

Esa medalla, trofeo o reconocimiento por el que trabajamos arduamente ya que deseábamos poder ponerlo en nuestro buro, repisa o sala, nos llevó a sentirnos de maravilla al momento de levantarlo pero al cabo de unas cuantas horas, días o semanas, esa emoción simplemente se apagó y entonces nos preguntamos, ¿qué sigue?

Y sí, quizá estén pensando que cuando se trate de ese GRAN LOGRO todo será diferente y que esa felicidad y satisfacción será absoluta, duradera y determinante. Pero las emociones no son otra cosa que energía que viene y va, y si de nuevo observamos de cerca nuestros hábitos y tendencias al completar un desafío, descubriremos de nuevo esta tendencia por buscar algo nuevo que nos lleve a sentir igual que cuando saboreamos aquel triunfo.

Entonces, ¿qué nos garantiza que cuando alcancemos esa meta, ya no desearemos algo más que alimente esa nueva insatisfacción? O pero aún, ¿qué pasará cuando seamos incapaces de alcanzar esa aspiración? Acaso ¿dejaremos de disfrutar el deporte que tanto amamos?, ¿dejará de ser divertido?, ¿se volverá más un trabajo y un sacrificio que un placer y una actividad que nos permite soltar por un momento muchas otras complicaciones?

Como he escrito en muchas otras ocasiones en este espacio, los objetivos fijados en términos de resultado son un rápido camino a la ansiedad (nuestro foco de atención divaga al futuro) y a la insatisfacción (nuestro foco de atención divaga al pasado). Y el caso de Megamente es un claro ejemplo de lo anterior: cuando no podía derrotar a Metroman sufría y soñaba con el día en que lo lograría y cuando por fin lo venció, también terminó sufriendo porque simplemente no pudo (no sé puede) mantener esa sensación.

Y por supuesto que tener un sueño no es malo, pero en pos de un bienestar mental/emocional y de un mejor rendimiento, cualquier deportista debe aprender a fijarse pequeños objetivos de rendimiento que les permitan enfocarse en lo que realmente importa (el aquí y el ahora), así como de encontrar una motivación que vaya mucho más allá de una marca, un título o un éxito. Pero de eso hablaremos en el próximo boletín….

José Manuel Guevara S.

Twitter: jmguevaras

Facebook: JMental Training

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