No mind…

En la película “El Último Samurai” hay una escena en donde un joven se acerca al personaje de Tom Cruise y le dice:

“Mucha mente: mente en la espada, mente en la gente mirando, mente en el enemigo; mucha mente…no mente”.

Lo anterior, de alguna refleja lo que muchas veces nos sucede en el terreno deportivo: llenamos nuestra mente de pensamientos que, aunque puedan estar relacionados con la competencia, nos son de poca ayuda. De hecho, estos son bastante contraproducentes porque no solo nos restan energía, sino que desvían nuestra atención a otros objetos y no podemos relajarnos y concentrarnos para hacer bien nuestra chamba.

En otras palabras, que ciertamente el Capitán Nathan Algren (Cruise) ya sabía cómo blandir con habilidad una espada, pero era su atención dispersa la que no lo dejaba enfocarse realmente (mindfulness) y así alcanzar la excelencia en su desempeño.

Otro ejemplo de esto lo encontramos en la más reciente obra del psicólogo estadounidense Daniel Goleman. En “Focus”, el autor describe como a pesar de que al principio una habilidad requirió de toda nuestra atención consciente para poder ser desarrollada (como aprender a manejar), hay un momento donde logramos pasar este conocimiento a nuestra mente inconsciente (bottom-up moves).

Es así, que cualquier atleta que compita en el alto rendimiento, en donde sus oponentes tienen más o menos las mismas horas de vuelo (experiencia, entrenamiento y aptitudes), debe saber que a ese nivel cualquier competencia se convierte en gran medida en un juego mental; un juego en donde el estado de la mente determina que también te puedes enfocar y por ende, que también puedes rendir.

Cuanto más puedas relajarte y confiar en los movimientos inconscientes (bottom-up moves), más liberaras a tu mente para ser ágil…Tomemos, por ejemplo, a los mariscales de campo de fútbol que tienen lo que los analistas deportivos llaman “grate ability to see the field”: pueden leer las formaciones defensivas del equipo contrario, detectar las intenciones del oponente, y una vez que el juego comienza, de inmediato a adaptarse a esos movimientos, ganando un segundo o dos, de un valor incalculable, para seleccionar un receptor abierto…Esta “visión” requiere de una enorme práctica, de manera que al principio se requiere de mucha atención, pero después se produce en automático…Desde una perspectiva de cálculo computacional, la detección de un receptor, mientras se tiene la presión de varios cuerpos de 250 libras que se precipitan hacia uno desde varios ángulos no es poca cosa: el mariscal debe tener en cuenta las rutas de paso de varios receptores potenciales  al mismo tiempo que procesa y responde los movimientos de los once jugadores que enfrenta—un desafío mejor gestionado por circuitos inconscientes bien practicados (y uno que sería demasiado complejo si se tuviera que pensar conscientemente a través de cada movimiento)”.

Y tú, ¿puedes relajarte, enfocarte y confiar en tu habilidad?

JMENTAL50

José Manuel Guevara S.

Twitter: jmguevaras

Facebook: JMental Training

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