Boletín 30: Ira y Enojo en la cancha: ¿Qué no estamos observando?

Fisiológicamente, la ira llena de hormonas nuestro sistema, principalmente de adrenalina, el ritmo cardiaco se eleva y la sangre fluye rápidamente a las manos, lo que facilita una acción como golpear a alguien o tomar un arma. Cuando grandes cantidades de adrenalina se hacen presentes nos dejamos llevar por los instintos y no por la razón (“perdemos la cabeza”).

Es importante mencionar que las emociones pueden ser factores que nublan una visión clara de los hechos, algo que sin duda es contraproducente en el terreo deportivo.

¿Cómo podemos llegar a intervenir para que esta emoción no afecte negativamente nuestro rendimiento?

La mala noticia, es que lo anterior no es nada sencillo. Las emociones pueden aparecer en tan solo una fracción de segundo y nuestro cerebro suele hacer una evaluación automática…“que discurre a tal velocidad que no somos consientes de ella y sólo podemos advertir sus efectos cuando ya estamos asustados, enfadados o tristes, es decir, después—pero no antes—de la emergencia de la emoción. El momento en que cobramos conciencia se produce entre medio segundo después de que la emoción haya aparecido… por ello hablamos de una evaluación automática. Dicho en otras palabras, nos hallamos a merced de una emoción aun antes de haber advertido su presencia” (Goleman, D. 179).

La buena noticia, es que con arduo trabajo y esmero, es posible. El estudio de esta emoción (la ira) ha arrojado una importante cantidad de temas a considerar.Desde un punto de vista muy general, una de las funciones de la ira es la de eliminar o quitar un objeto o persona que se interpone en nuestro camino.

Un ejemplo de lo anterior puede ser nuestro propio rival:

Un obstáculo (el rival, su desempeño, su actitud, etc.) se interpone entre nosotros y nuestro objeto de deseo (por lo general, la victoria) y entonces poco a poco (o no tanto) empieza a llegar la ira a nuestro sistema y entonces dejamos de percibir la realidad de las cosas; “perdemos la cabeza”, nuestra visión se nubla, se pierde la claridad mental y quedamos a merced de la emoción.

Lo que sigue puede ser lo que sea: azotar la raqueta, hacer un falta innecesaria y con exceso de confianza y entonces somos capaces de arruinarnos toda la competencia (la emoción se torna en un estado de ánimo).

El gran problema: en ese momento enfocamos nuestra atención en el enojo y “olvidamos” nuestro rendimiento, nuestros objetivos, y la estrategia a seguir.

Es ahí cuando debemos ser capaces de pisar el freno y entonces preguntarnos: ¿Por qué estoy enojado?, ¿Esta emoción me ayuda en algo o solo me perjudica?, ¿Existe alguna una forma para evitar este obstáculo?, si existe ¿qué no estoy viendo por estar enfocado en el obstáculo?, si no existe ¿no sería conveniente dejar de perder energía y tiempo ante algo de no puedo cambiar?

“Consideremos, por ejemplo, el caso de la ira. Un fuerte acceso de cólera parece irresistible e inevitable. En tal situación, somos impotentes para dejar de sentirnos furiosos, como si no tuviéramos más alternativa que experimentarlo. Pero ello es así porque, en realidad, no observamos la naturaleza misma del enfado” (Goleman, D 120).

El Dr. Allan Wallace afirma que uno de los primeros pasos para caminar hacia un equilibrio emocional están precisamente en reconocer nuestras emociones.

Más que controlar el enojo, debemos buscar observarlo y entenderlo tal cual es. Lo importante entonces es ¡querer, tomar conciencia y entender la realidad de la emoción!

Quizá la primera vez no seas capaz de hacerlo, pero lo importante el volver a intentarlo.

José Manuel Guevara S.

Twitter: jmguevaras

Fuentes consultadas:

Ekman, Paul. Emotional Awareness: A conversation between The Dalai Lama and Paul Ekman. Ed. Holt. 2008

Goleman Daniel: “La inteligencia Emocional, cuando lo inteligente es tonto”. 1995

Goleman Daniel: Emociones destructivas. Un dialogo científico con el Dalai Lama. Ed. Vergara. Mayo 2003

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One thought on “Boletín 30: Ira y Enojo en la cancha: ¿Qué no estamos observando?

  1. Las emociones y sus reacciones tienen gran incidencia en el sistema limbico o precorteza cerebral. Se dice que su respuesta se produce para afrontar la situación estresante que esta vivendo. Una clave para inhibir este reflejo consiste en priorizar los procesos de la corteza prefrontal tales como el autodialogo y procesamiento cognitivo. Hablarse, respirar con exhalaciónes largas, reenfocarse en el objetivo y visualizar un resultado exitoso ayuda a inhibir este tipo de respuestas emocionales.
    Mil gracias por la información y el espacio que propones.
    Cordialmente Ps. Felipe Gomez- Reto Personal.

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