Boletín 25: Buen coach, Mal Coach.

Un entrenador deportivo es (y debe ser) un líder para el atleta, pero ¿Cómo debe ser ejercido este liderazgo?

En 1998 y después de una exhaustiva investigación, el psicólogo estadounidense Daniel Goleman asevero que “la inteligencia emocional es la condición sine qua non del liderazgo” (Goleman 2004).

Si bien preparación, conocimiento, firmeza, determinación y visión son elementos claves de un liderazgo efectivo, también son insuficientes. Goleman descubrió que los líderes verdaderamente efectivos se distinguen por un alto grado de inteligencia emocional, “que incluye la autoconciencia, la autorregulación, la motivación, la empatía y las habilidades sociales” (Goleman 2004).

Las emociones son una característica que compartimos todos los seres humanos y por lo tanto cualquier atleta o entrenador. Es por lo anterior, que parece lógico e importante que un líder se preocupe por las emociones que trasmite y el estado emocional de sus deportistas.

En base a lo anterior podemos establecer algunas características generales de un “Buen” y un “Mal” entrenador:

El buen coach:

  • sabe escucha
  • es alentador
  • tiene sentido del humor
  • se muestra empático
  • es resolutivo
  • es responsable
  • es humilde
  • comparte la autoridad

El mal coach:

  • es completamente insensible
  • intimida
  • tiene mal genio
  • es egocéntrico
  • es indeciso
  • es culpabilizador
  • es arrogante
  • es desconfiado

Inspirar confianza, generar empatía y preocuparse (escucha activa) por los problemas de los deportistas va más allá de “un buen vestidor”, lo anterior influye directamente en el rendimiento de los atletas.

La época en que los entrenadores basaban su éxito en la rigurosidad, en el rigor, en una filosofía de de recompensa-castigo y en la represión emocional, debe quedar en el pasado. Con lo anterior no busco restarle importancia a la disciplina (hay diferencias significativas con las características mencionadas anteriormente en este párrafo), esta es fundamental en la formación de un atleta. La disciplina debe ir acompañada de la inteligencia emocional. Quizá un ejemplo adecuado sea el coach Herman Boone de la aclamada película “Duelo de Titanes”.

Finalmente y manera de conclusión, es importante mencionar que algunos entrenadores nacen con más cualidades para la inteligencia emocional que otros pero esto no significa que los demás no puedan adquirirla o aprenderla.

La clave para mejorar la inteligencia emocional es: “la motivación, la práctica prolongada y la retroalimentación”. Pero más importante aún; un honesto deseo por hacerlo y un enorme compromiso.

“Jamás se consiguió nada grande sin entusiasmo” Ralph Waldo Emerson.

Capacitación en inteligencia emocional para entrenadores deportivos…da clic aquí.

José Manuel Guevara S

Twitter: jmguevaras

Fuentes consultadas:

Goleman Daniel (2006). La Inteligencia Social. Editorial Planeta

Goleman Daniel (2004 Octubre) ¿Qué hace un líder? Obtenido en Octubre 2011 dehttp://www.cpii.org.ar/resourcenter/data/Que%20hace%20a%20un%20Lider-%20GOLEMAN.pdf

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