Boletín 24: Las derrotas duelen, pero son de utilidad.

Los invictos no existen. Si bien hay temporadas o torneos perfectos y rachas que se prolongan por varios meses, en algún momento, todos los deportistas debemos convivir con las emociones y sentimientos de la derrota.

Cuando perdemos (dependiendo de lo que estaba en juego) es perfectamente normal sentirnos tristes o enojados.

Enojados, porque sentimos que alguien (el rival) se interpuso en la búsqueda de un objeto de nuestro deseo (el resultado). La ira llena de hormonas nuestro sistema, principalmente de adrenalina, el ritmo cardiaco se eleva y la sangre fluye rápidamente a las manos, lo que facilita una acción como golpear algo o a alguien.  Cuando grandes cantidades de adrenalina se hacen presentes nos dejamos llevar por los instintos y no por la razón. Es por lo anterior, que ante esta situación se vuelve “fácil” romper una raqueta, hacernos expulsar en los últimos momentos del partido o llegamos a decir:

-Voy a dejar este deporte.

Mi consejo ante esta última situación; no te precipites, ante una dolorosa derrota, deja que pasen dos o tres días antes de reflexionar sobre lo que sigue en tu trayectoria deportiva.

Tristes, por sentimos que perdimos algo. Esta emoción produce una caída en la energía y el entusiasmo. Se pierde el interés por la diversión y los placeres. Mientras mayor es el nivel de tristeza más lento se vuelve nuestro metabolismo.

Sin embargo y a pesar de que no nos gusta lo que sentimos, la tristeza disminuye nuestra energía dándonos una pausa para reflexionar sobre lo que sigue. Es en este momento donde vale la pena que del deportista se pregunte: ¿Qué hice mal?, ¿Qué pude hacer diferente?, ¿Perdí o me ganaron?, ¿Qué haría diferente si tuviera que enfrentar a este mismo rival mañana mismo?, ¿Maneje correctamente todo lo que estaba en mi control?, etc.

Insisto, a pesar de ser sensaciones no placenteras, estás emociones pueden ser de gran utilidad y motivación para los deportistas. Finalmente y a manera de conclusión les comparto un fragmento del libro de Andre Agassi, que desde mi particular punto de vista, ilustra lo anteriormente señalado:

Después de perder en los nacionales contra un niño (el mejor del país) dos años mayor que Andre Agassi (que tenía 10 años en aquel entonces), un hombre que trabajaba en la academia del el ex número uno del mundo Pancho Segura se acerco al pequeño y le dijo:

“-Tienes mucho por delante hijo.
-Pero no quiero jugar más. No me gusta el tenis, lo odio.
-Ja, ja! Claro que sí. En estos momentos seguro que sí. Pero en el fondo, realmente no odias el tenis.
-Sí, sí, lo odio.

-Ahorita piensas que lo odias.
-No, de verdad lo odio.
Tú dices que lo odias porque estas sufriendo en este momento, te duele mucho, pero eso sólo significa que te importa. Quiere decir que quieres ganar. Pero puedes usar lo que sientes. Recuerda el día de hoy. Trata de usar este momento como motivación. Si no quieres volver a  sentir este dolor de nuevo,  haz todo lo posible para evitarlo. ¿Estás listo para hacer todo?
-Asentí con la cabeza
Bien, bien. Así que adelante y llora. Llora un poco más, pero luego di a ti mismo, es tiempo de volver a trabajar” (Agassi, Andre).

José Manuel Guevara S

Twitter: jmguevaras

Fuentes consultadas:

Agassi, Andre. Open, an autobiography. Ed. Vintage, NY, 2010

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