Boletín 20: Cuida los reproches verbales y los no verbales también.

Hace un par de semanas platicaba con un atleta y me decía que su padre nunca le hacía reproches verbales sobre su rendimiento en la cancha; no le gritaba, no lo regañaba y no le resaltaba sus errores después de la competencia.

Sin embargo, siempre que cometía un error, inmediatamente volteaba a las tribunas y  observaba a su padre haciendo caras o gestos (azotando los brazos o llevando las manos a la nuca en señal de desesperación) que lo hacían sentir peor ante su fallo. Lo anterior por supuesto que atentaba contra su confianza.

A veces, padres de familia, entrenadores, directivos o compañeros de equipo pensamos que si no nos quejamos verbalmente no “castigamos” o no hacemos ver mal a nuestro hijo, nuestro jugador o compañero. La realidad es que nuestra naturaleza humana suele buscar retroalimentación de factores externos ante un error y es ahí, en donde a pesar de no pronunciar palabras para reclamar, el lenguaje corporal si puede recriminar el error.

Entre un 70 y 80% de lo que comunicamos los humanos lo hacemos mediante el lenguaje corporal y si bien, no todos somos expertos en su interpretación, somos mucho mejores de lo que solemos pensar. Un simple gesto puede alterar lo que sentimos en segundos, imagínense lo que esto representa en términos de confianza, motivación, estrés, presión, auto-diálogo y autoestima, entre otros elementos fundamentales para un atleta en competición.

Si bien, es cierto que los deportistas deben enfocar su pensamiento en factores que están dentro de su control y no en los que están fuera (cómo puede ser el entorno o los espectadores de la competencia), este trabajo mental—dependiendo del perfil de cada atleta—puede requerir de muchos meses de práctica para lograrlo.

Es por lo anterior que, padres de familia, entrenadores, directivos o compañeros de equipo podemos apoyar los esfuerzos de los deportistas no solo con gritos de ánimo cuando las cosas van bien, sino también cuidando nuestros reproches (verbales y no verbales) cuando las cosas van mal. Es importante recordar que desde fuera del terreno deportivo las cosas siempre se ven más sencillas.

Finalmente y manera de conclusión, el libro de Andre Agassi nos regala un ejemplo de cómo Steffi Graff (su esposa y ganadora de 22 títulos de Grand Slam) conocía perfectamente lo que puede ocasionar una mirada, una expresión o un gesto  de un ser querido en un partido de alta exigencia física, mental y emocional (el último US Open del tenista estadounidense, en donde una derrota representaba el último partido profesional de su vida):

“I talk to her and the children for a few minutes, but I can`t hear a word they`re saying. My mind is far away. Stefanie sees. She feels. You don`t win twenty-two Grand Slam without a highly developed intuition. Besides, she was the same way before her matches. She sends me back into the locker room. Go. We`ll be here. Do what you need to do. She won´t watch the match form ground level. It`s too close for her. She`ll stay in a skybox with the children, alternately pacing, praying and covering her eyes”. (Andre Agassi).

Post releacionado:

Expresiones y emociones en Sudáfrica 2010

Fuentes Consultadas:

Open, an autobiography: Andre Agassi. Vintage 2010

José Manuel Guevara S.

Twitter: jmguevaras

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