Boletín 17 ¿Un mal día en la cancha? No te enganches.

  “Nuestras emociones son determinantes básicas de lo que podemos o no lograr en los dominios del trabajo, aprendizaje, sensibilidad, espiritualidad, etc.” (Beuchot, Alberto).

Para este boletín te invito a pensar en una actividad que disfrutes y realices recurrentemente, puede ser tu trabajo, una clase de yoga, de piano o cocinar. A mí, por ejemplo, me encanta escribir, siento que tengo cierta facilidad y en verdad disfruto el poder sentarme a escribir una tarde sobre diferentes temas. A pesar de mi pasión por la escritura mi rendimiento no es el mismo todos los días.

Hay días que prácticamente escribo en automático, es sencillo, las ideas fluyen, se enlazan y puedo escribir varias cuartillas en un breve periodo de tiempo. Por otro lado, hay días en  los que las ideas no encuentran relación, no puedo estructurar mi pensamiento y con un gran esfuerzo escribo apenas dos párrafos.

En cualquiera que haya sido la actividad que tú pensaste seguramente has vivido este tipo de contrastes, ¿de qué depende? Generalmente de tu estado emocional.

En el deporte lo anterior no es diferente, en ciertas ocasiones la magia aparece y otras no nos sale nada por más que lo intentemos. Esto es completamente normal, pero cuando tenemos un mal día en la cancha no dejamos de reprocharnos, nos desesperamos, nos irritamos e incluso podemos llegar a “tirar” el resultado o cometer alguna tontería.

Aprender a gestionar las emociones y buscar un equilibrio emocional es fundamental para cualquier atleta que aspire al alto rendimiento. Cuando las cosas van bien es muy fácil mantener un estado de ánimo que te permita rendir al máximo de tu potencial, pero ¿eres capaz de mantener la estabilidad emocional ante la adversidad?

El deportista que es inteligente emocionalmente es capaz de reconocer que hoy es un día complicado pero que este no determina su calidad como atleta, es paciente ante los diferentes obstáculos que se encuentra, no deja de luchar, no deja de motivarse, busca alternativas, no cae en arrebatos e incluso es capaz de reírse de sus errores. 

Así que la próxima vez que tengas un mal día en el terreno deportivo se paciente (incluyendo entrenadores y padres de familia) no todos los días puedes rendir igual, déjate de preguntar qué es lo que estás haciendo mal—probablemente nada, al menos no física o técnicamente—concéntrate en tu rendimiento—no en el resultado—y rétate a mantener un equilibrio emocional, eso sin duda te permitirá ser más competitivo a pesar de las dificultades.

“Las actitudes son más importantes que las aptitudes.” -Winston Churchill

José Manuel Guevara S.

Twitter: jmguevaras

Facebook: http://www.facebook.com/jmentaltraining

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